27 años después

Por Álvaro Basanta

El sábado volvimos a A Coruña, disfrutamos de una extraordinaria comida, una cálida sobremesa y una “previa” deliciosa. Después en el partido apoyamos al máximo a nuestro Breogán con nuestros cánticos y nuestros gritos de aliento, tuvimos el corazón en un puño con los tiros libres de Álex López y estallamos de júbilo cuando forzamos la prórroga.

Leyma Natura vs Breog__n Lugo  _Foto Patricia Mu__oz-Ayala_ _24_

En la prórroga no conseguimos nuestro objetivo, ¡a veces la pelota es tan cruel!. Pero nuevamente quedó demostrado que el Breogán no es sólo un equipo: es una ciudad, es la mejor afición de Europa, una afición doctora en baloncesto que no traga ruedas de molino, es una forma de vida, es nuestra vida.

Pero un viaje a A Coruña no es un viaje más, un viaje a A Coruña es mucho más; para los que ya vamos un poquito mayores un viaje a A Coruña con el Breogán es, consciente o inconscientemente, volver a aquel ya lejano Abril de 1987. ¡Dios mío, si parece que fue ayer! ¡y cuantas cosas pasaron ya!

Aquel día la suerte nos fue esquiva y se empezó a gestar nuestro descenso a lo que por aquel entonces se llamaba la 1ªB, pero la respuesta de la gente fue absolutamente apoteósica; 62 buses e infinidad de coches particulares entramos en Riazor parando el tráfico de aquella tarde de sábado, recuerdo como si las estuviese viendo ahora mismo las caras de asombro de los transeúntes, incluso a algún conductor bajándose de su coche para ver más de cerca algo que posiblemente nunca pudo imaginar que un día vería.

Al llegar al pabellón fue el “no va más”; yo creo que por aquel entonces el pabellón de Riazor tenía más aforo del que tiene hoy (no podría asegurarlo) porque por aquel entonces las gradas no eran butacas como hoy, pero aún así lo abarrotamos completamente, nuestros cánticos, nuestros gritos de apoyo y nuestra pasión por lo que allí estaba aconteciendo daban a Riazor un ambiente único e indescriptible.

Art Housey, Rudy Woods, Manel Sánchez, Nino Morales, Manel Bosch, el resto de jugadores y nosotros los breoganistas desafiamos allí no sólo al Gin MG Sarriá sino también a todos los estamentos del baloncesto español e incluso a algunos medios de comunicación que habían calificado a Lugo como “ciudad sin ley” o que habían hecho alusión al número de bares que había en nuestra ciudad.

Aquel partido lo perdimos por 11 puntos, y puedo aseguraros que no hay palabras en el mundo que puedan describir la tristeza que reinó en el regreso, ya que sabíamos lo que eso significaba y lo que finalmente significó. Cuando vives una cosa así pasa a formar parte de ti, te marca, es algo tuyo, igual que cada una de las partes de tu cuerpo.

Y si además lo vives con 16 años, cuando vives todas las cosas con mayor intensidad, es algo que te queda grabado a fuego en el corazón para siempre. Mis pobres dedos y mi pobre lengua no son capaces de encontrar palabras que puedan describir aquello con toda la precisión y toda la intensidad con que debería ser narrado y que yo daría lo pocos bienes materiales que tengo por poder describirlo como yo desearía ser capaz de hacerlo. Yo viví aquello a tope, al máximo, pero creo que en aquel momento a mis 16 años no era plenamente consciente de la verdadera dimensión de aquel día.

Fue con el paso de los años cuando realmente me di cuenta de todo lo que aquello significó, de todo lo que aquel día viví, de todo lo que aquel día hizo una afición, insisto, doctora en baloncesto. 27 años después hemos vuelto, con otros jugadores, casi todos los actuales aún no habían nacido cuando aquello ocurrió (sólo Manu Gómez y Dani Rodríguez ya habían nacido cuando se disputó aquel partido, Mc Gee nació 4 años más tarde, Chapela 7 años después, Diouf 2 después, Schaftenaar al año siguiente, Palsson 5 años más tarde, etc…), en otras circunstancias y jugando otra competición; pero en el fondo nada cambió, el breoganismo se manifestó con la misma fuerza e intensidad, la respuesta de la afición volvió a ser excepcional, el león demostró que Lugo es y será siempre “territorio azul y blanco”, desde siempre y para siempre. ¿Podeis creer que cuando caminábamos hacia el pabellón de Riazor yo en mi mente oía las bocinas de los coches y los autobuses de aquel día? Os juro que no lo digo por quedar bien, os juro que es cierto.

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About Vinicius

Breoganista de hélice. Baloncesto e ciclismo. Chairego, lucense, galego. HBO fan. Namorado da miña terra.

Posted on 21 Xaneiro 2014, in Xeral and tagged , . Bookmark the permalink. 1 comentario.

  1. ¡¡Que recuerdos!! Yo también fui uno de esos miles de lucenses que viajó a Coruña ese día. Me acuerdo que iba con mi amigo Alejandro y la camaderia y buen rollo que hubo en nuestro bus fue increíble (está claro que todos íbamos por una cosa, darlo todo por nuestro club).
    Una pena no poder haber estado con vosotros 27 años después #breoganismoenelexilio

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