RECUERDOS

RECUERDO un día cuando mi madre llegó a casa y nos preguntó a mi hermano y a mi si nos gustaría ir a ver el baloncesto. De aquellas, yo andaría entre los 9 y los 10 años. Cuando me lo preguntó, he de ser franco, no tenía la más menor idea de lo que me estaba hablando. Una vez nos lo explicó,  pensé que podría ser divertido, así que tanto mi hermano como yo la invitamos a que nos hiciera socios.

RECUERDO el día en el que entré en el Pazo. Las gradas estaban a rebosar, el ruido era ensordecedor y la gente animaba sin cesar. El ambiente era increíble. Creo que el Breogán jugaba contra el Granada, no podría asegurarlo, ya que de poco me enteraba. No conocía a ningún jugador de la plantilla y mucho menos al entrenador, por no hablar del equipo rival…he de recordar que yo no sabía ni de la existencia del Breogán… Aún enterándome de poco, RECUERDO que me lo pasé genial. Aquel día, el Breo, nuestro Breo, ganó, pero a mí eso no me importaba: a mi aquello me había gustado, no sabía qué exactamente, pero me había gustado, digamos que el conjunto ambiente, tensión y complicidad equipo-afición.

Esa temporada sería la última de la primera etapa de Paco García y Raúl López en el Breogán. Después llegó Casadevall para formar el equipo que mejor ha representado los ideales del Breo desde que soy socio. Aquel equipo formado por Nacho Biota, César Sanmartín, Devin Davis, Ricardo González, Javi Rodríguez, Joseph Gomis, Rubén Garcés, Jorge Racca, etc… representaba el trabajo desde la humildad, representaba la hermandad equipo-afición. Muchos de sus componentes sentían el Breogán como si fueran un lucense más. A algunos de ellos todavía se les puede ver pasear por las calles de Lugo.

RECUERDO la segunda temporada de ese equipo. Ese año se luchó hasta el último instante en Manresa por entrar en el play off. El objetivo anhelado y sentido durante muchos años como imposible, estaba a nuestro alcance. No pudo ser, pero el recuerdo de ese equipo aún perdura hoy en día en los aficionados. Un ejemplo: no hay adolescente en Lugo al que no le suene Devin Davis (el de las trenzas). Aún así, RECUERDO como ese año quedamos por delante del Real Madrid en la clasificación ACB. Que vengan otros a contarlo.

Aquellos eran tiempos en los que la Diputación apoyaba, empresarios se paseaban por el palco del Pazo, autobuses llenos de gente llegaban de toda la provincia para ver los partidos del Breo y los jugadores de la plantilla se dejaban caer por los colegios promocionando el equipo y dando carnés a los niños. RECUERDO que llegué a tener hasta 3 carnes diferentes. Invitaba a amigos y tenía que bajar hasta una hora antes al Pazo para coger sitio.

Aquellos eran tiempos en los que los grandes caían en el Pazo. Pau Gasol perdió en Lugo, Bodiroga perdió en Lugo, Nocioni perdió el Lugo (recordemos aquel tiro fallado para dar la victoria al Baskonia), Scola, Prigioni, Navarro, Garbajosa, Ricky Rubio, Rudy Fernández, Calderón, Jasikevicius y un largo etcétera, perdieron en Lugo.

pabellon_lleno

Aquellos eran tiempos en los que la afición de Lugo llegó a ser la decimoprimera de Europa. Cuando el Pazo era una caldera, cuando los rivales sufrían para ganar, cuando te dejabas hasta el último aliento animando, gritando, saltando, haciendo ruido, etc…cuando se ganaban partidos en el último suspiro, cuando Ricardo González era el corazón en la pista, cuando la Peña Breogán estiraba su pancarta, cuando en el Pazo se permitía fumar y el aire de la parte superior del Pabellón era niebla, cuando el Pazo era caliente, cuando se hacían pañoladas de varios minutos protestando por decisiones arbitrales… en definitiva, cuando el Breogán disfrutaba de buena salud apoyado por toda una ciudad.

RECUERDO que un día, Jesús Lence, si, ese hombre que tantos años había ayudado al Breogán a través de su empresa Leche Río, tomo la nave. Dijo que debíamos aspirar a cotas más altas, tales como la Copa o el Play off. Para ello, echó a casi todos los currantes que formaban aquel Breo que casi entra en Play off, entre ellos su entrenador, Andreu Casadevall (posiblemente el mejor técnico que ha pasado por Lugo en los últimos 15 años) y conformó un equipo como antes no se había visto en Lugo. El problema fue creer del Breo una empresa. Vino el gran Charlie Bell, secundado por otros grandes jugadores a nivel europeo como Ostojic, Petrovic o Carrareto así como un “gran” entrenador, nada menos que el seleccionador español, don Moncho López. El resultado fue decepcionante. Un equipo hecho para un jugador no funciona en el baloncesto europeo. Al año siguiente, Pete Mickael sustituyó a Charlie Bell al frente de la plantilla. Aquel equipo no pintaba nada mal. RECUERDO como Navarro enchufó aquel gancho de izquierda que nos hacía perder el partido contra el Barça en el último suspiro y nos metía en el túnel que daba camino a la LEB. La ambición acabó matando a un equipo humilde.

RECUERDO que se empezó a hablar de riesgo de desaparición. Fue entonces cuando la figura de Raúl López salió a la palestra y se hizo con el equipo de nuevo. Gastos, equipos espectaculares, compra de jugadores, etc…de todo pasó en el Breo en esas temporadas. El resultado siempre fue el mismo: otro año en la LEB. Cosas que ahora pienso y no entiendo. ¿Cómo teniendo al mismo presidente y director deportivo y mejor equipo que el Obradoiro el año que ascendió, pudimos errar tantas veces en el intento? Se puede pensar que porque la liga era mucho más competitiva por entonces, y lo era, pero el Breogán tenía equipo de sobra como para conseguir el ascenso. Cosas que pasan, pensarán algunos.

Años más tarde, Raúl se fue. Las cosas siguieron empeorando. Por la bajada general de presupuestos, el Breogán siguió siendo competitivo, incluso se debería decir que sus resultados estuvieron por debajo de las expectativas. Cambios de presidente, de entrenador, plantillas nuevas cada año, problemas internos, tensiones, etc… Todo continuó así hasta llegar el verano de 2013.

Este verano la Diputación de Lugo anunció la salida del accionariado del Breogán. Ahora, ante la pasividad de sus dirigentes, Leche Río abandona el barco también. ¿Es el fin? ¿De esta manera? ¿Es que el Breogán no significa nada? Significa mucho más de lo que muchos creen. El Breogán significa Lugo. El Breogán forma parte de algunos de los grandes recuerdos de muchos lucenses. El Breogán significa juntarse con amigos, significa pasar un buen rato, significa liberar tensión.  El Breogán permitió que una ciudad pequeña pudiera competir contra grandes, como Madrid y Barcelona. El Breogán es el noveno equipo más antiguo de España. El Breogán ha dado a Lugo tanto como Lugo al Breogán. En difinitiva, el Breo, nuestro Breo, pertenece a Lugo y a los lucenses y nadie más que ellos puede decidir lo que hacer con él.

Porque a veces los RECUERDOS son más fuertes que los intereses de unos cuantos, simplemente: BREOGÁN!

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Posted on 25 Agosto 2013, in Retro. Bookmark the permalink. Deixar un comentario.

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