Antes de la tempestad

Retomando la historia de estos primeros años de breoganismo os diré que la temporada 72/73 fue, en el aspecto deportivo y dentro de los parámetros de tranquilidad en los que siempre nos hemos movido, bastante relajada. En el resto de aspectos relacionados con el club fue, digamos, que… como todas.

Fue el año en que viví una serie de experiencias inolvidables. Vi en TVE1 a Elvis Presley en su primer concierto transmitido en vivo vía satélite a todo el mundo (Aloha from Hawái). No recuerdo si fue en directo o en diferido, lo que sí tengo muy claro es haberlo visto en nuestra tele en blanco y negro con una emoción que me sería muy difícil de explicar. Desde aquel día Elvis fue y es mi gran ídolo musical. También fue el año de mi primer éxito deportivo, tampoco es que hubiera muchos más, gané mi primera medalla jugando a balonmano con los Maristas, campeones de Lugo, porque, aunque sea algo paradójico, yo me dedicaba a ese deporte y no al baloncesto o al fútbol, principalmente porque mis cualidades técnicas y físicas daban para lo que daban y no es que para el balonmano dieran para mucho más  pero como había que jugar a algo….

Durante el verano, y al mismo tiempo que Bobby Fischer y Boris Spassky dirimían la supremacía mundial en el campo del ajedrez en una serie de partidas míticas que tenían al mundo en un “sinvivir”, en el Breo se vivía una realidad caótica. La situación social y económica del club no mejoró,… empeoró, como dirían mis amados Le Luthiers. Se habló de la desaparición del equipo o de la posibilidad de que se cedieran los derechos a La Casera, un club que se había creado en la ciudad ese año y cuyo entrenador era Juan Quiñoa, el hombre que había dirigido al Breo el año del ascenso. En este equipo, por cierto, jugaría un americano que sería un ídolo en Lugo y, después, en Manresa, Bob Fullarton, el americano tranquilo. También se rumoreaba en los mentideros baloncestísticos de la ciudad que Alfredo Pérez y Antonio Seral habían fichado por ellos.

La directiva volvió a dimitir irrevocablemente y van….. buff !! Se habló de que el club se fuese a otra ciudad gallega, sí, sí, la misma historia que montó muchos años después nuestro “nunca bien ponderado y admirado” Busero Pesetero, el innombrable, con la fusión Obradoiro/Breogan, pero, al final, hubo nuevo presidente, Alejandro Carroceda, el club no desapareció y mucho menos se fue a otra ciudad, los problemas económicos pasaron  a un segundo plano, Alfredo Pérez siguió jugando en el Breo…. o sea, un “dejá vu”.

El entrenador fue el lucense Jose Antonio Santiso que vino a sustituir a Moll, que no había tenido gran aceptación ni éxito el año anterior. La temporada no fue mala e, incluso, conseguimos nuestra primera victoria, en liga regular, fuera de Lugo contra el Ignis Mataró (80-81). Una victoria en tres años, no está mal. Con respecto a este triunfo escuche, hace poco, creo que en el programa especial que hizo Tele Lugo con motivo de nuestro último ascenso, que nuestro entrenador entró en los vestuarios sin saber que habíamos ganado. Normal, lo raro fue que no hubiera sufrido un paro cardíaco al enterarse.

Yo todavía seguía compartiendo con mi padre esos momentos emocionantes de bajar a ver un partido del equipo de mis amores. Pronto llegaría el tiempo de demostrar a los amigos que yo era un tipo totalmente independiente y que solo lo acompañaba para hacerle un favor. Así de “atontaos” llegamos a ser cuando tenemos esa edad en que nos creemos ser los dueños del mundo y alrededores. Al llegar al pabellón nos separábamos, él se iba con sus amigos y yo con los míos aunque, al final del partido, volvíamos a casa juntos comentando las incidencias de la jornada, él desde la tranquilidad y el sosiego y yo desde el puro fanatismo de un “supporter”.

Creo recordar, aunque tampoco estoy muy seguro, la memoria ya no es lo que era, que jugábamos la mayor parte de los partidos los domingos a las seis de la tarde y, generalmente, antes de bajar al pabellón, solía ir con mis primos a la sesión infantil del cine Paz para ver esas grandes películas del oeste, de aventuras, bélicas, etc… Al contrario que ahora, el domingo era un día perfecto para mi, mis dos grandes vicios, el  cine y el Breo, el mismo día, uno detrás de otro y, encima, con los amigos del colegio y del barrio, y con mi padre por las cercanías…., que más se podía pedir, bueno sí, haber empezado el día leyendo alguno de los comics de Tex, El Capitán America, La Patrulla X, etc. que había cambiado el sábado en el kiosko de las Pepas o en él que había en la calle de las dulcerías. Mi humilde soldada semanal me daba exactamente para hacer esos cambios, comprar El Jabato y Mortadelo, y para proveerme de algún muñeco de pan o una tira de caramelos Seltz en otro kiosko, el que estaba en la plaza de la Estación de Autobuses, en los recreos entre clase y clase de los Maristas.

El pabellón seguía siendo una caldera, la peña de los invidentes siempre estaba allí y el público seguía sin fallar al equipo, en una palabra, la vida seguía igual.

Como os dije, deportivamente las cosas no fueron mal, se mantuvo prácticamente el equipo del año anterior y se ganaron 11 de 30 partidos, lo que no estaba nada mal en aquellos tiempos pues, dando por hecho que fuera no se ganaba ( bueno, este año ganamos uno, como ya os comenté ) y que en casa había tres partidos que se perdían seguro (Real Madrid, Juventud y Barcelona), se habían cumplido las expectativas de una forma más que razonable.

En Navidades el equipo estaba en una posición relativamente cómoda, con cuatro equipos por debajo, y el gran Alfredo Pérez había batido un record anotador al conseguir 46 puntos en el partido que nos había medido al Manresa. Yo, por aquellos días, seguía esperando el Scalestrix, pero tampoco, aunque los Reyes me trajeron ese año uno de los más grandes regalos que he recibido en mi vida: los tres primeros tomos de la colección del Teniente Blueberry, del que todavía es hoy el día que sigo coleccionando sus historias.

Un pequeño inciso. Durante esos días del mes de diciembre se jugaba todos los años el Torneo de Navidad del Real Madrid, un clásico total y absoluto, retrasmitido por TV1 y el gran Hector Quiroga. Digan lo que digan este torneo ha hecho mucho más por el baloncesto español que todas las campañas de la FEB, medallas, ACB, y similares.

Los primeros meses del 73 no fueron buenos y, como no podía ser de otra manera, empezó la rumorología, las críticas exacerbadas, la sensación de que esto era el final, las peticiones de ceses, la convicción de que había jugadores que estaban acabados para el baloncesto, en fin, lo habitual… pero un arreón final, con una serie de victorias muy ajustadas, nos permitió librarnos del descenso directo y jugar, como siempre, la promoción, con la Universidad de Canarias, y, esta vez sí, fue una eliminatoria bastante tranquila. Empatamos en las Islas (71-71) y en Lugo conseguimos una victoria fácil (96-66).

En este año me di cuenta de que en Lugo había una cantidad ingente de entrenadores de baloncesto, preparadores físicos, directores deportivos, expertos en mecánicas de tiro y defensas zonales, grandes directivos que hubieran traído a jugadores mucho mejores de los que teníamos en ese momento en plantilla, etc, etc, etc, en otras palabras, fui testigo de la constitución del denominado, por siempre, Sanedrín que hoy en día sigue pululando por el Pazo dando lecciones de todo, bueno, a veces ni siquiera bajan a ver los partidos, simplemente opinan por lo que les cuentan o por lo que les gustaría que ocurriera. Como se dice hoy en día por las redes sociales #PostureoBreoganista.

Terminada la temporada se empezó a preparar la siguiente y después de un año de paz deportiva llegó la tempestad y mi primera gran decepción.

Pero esta nueva vivencia ya no corresponde a este capítulo de mis historias breoganistas.

Cuando camines atravesando una tormenta
Mantén bien alta la cabeza
Y no te preocupes por la oscuridad
Al final de la tormenta
Hay un cielo dorado
Y  el dulce y argentino canto de una alondra
Camina a través del viento, camina a través de la lluvia
Aunque tus sueños se vean sacudidos y golpeados
Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en tu corazón
Y nunca caminarás solo….
Nunca caminarás solo.
Sigue caminando, sigue caminando, con esperanza en tu corazón
Y nunca caminarás solo….
Nunca caminarás solo.

Letra de You’ll Never Walk Alone (Himno del Liverpool siempre aplicable a nuestro Breo)

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Posted on 29 Maio 2013, in Retro. Bookmark the permalink. 2 Comentarios.

  1. Magnífico artículo.

  2. Como siempre magnífico artículo. Enhorabuena

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