El Día de los Enamorados (2ª Parte)

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Viene de: https://somosbreogan.wordpress.com/2013/05/11/el-dia-de-los-enamorados-1a-parte/

Pocos días después se conoció la sanción: una multa económica desmesurada (no recuerdo la cantidad exacta pero fue desproporcionada) y cierre del pabellón para lo que restaba de temporada, lo que significaba que el playoff de descenso al que ya estábamos prácticamente abocados tendríamos que jugarlo en su totalidad fuera de Lugo. El impacto que tuvo tanto lo que ocurrió aquel 14 de Febrero como de la sanción impuesta fue tan enorme que en Lugo no se habló de otra cosa durante varias semanas; en las tertulias de los jóvenes en el Círculo de las Artes, en el campus, en la biblioteca de la Avenida de Ramón Ferreiro, en los domicilios particulares, los opositores en las pausas que hacían en el estudio, en todas partes la indignación por lo ocurrido era más que evidente.

Los aficionados del Breogán reaccionamos inmediatamente: primero se abrió una cuenta en Caixa Galicia para que quien lo desease hiciese una aportación económica para ayudar a pagar la estratosférica multa que nos impusieron, y la respuesta fue masiva. Todos, absolutamente todos aportamos lo que buenamente pudimos; recuerdo que mi aportación había sido muy humilde, sólo 100 pesetas, lo que un chaval de 15 años que empezaba a salir, ir a la discoteca y todas esas cosas pudo aportar de su paga semanal. Una cosa estaba clara, el Breogán no sólo era nuestro equipo, era nuestra forma de vida, era parte de nosotros, un órgano más de nuestro cuerpo, lo que se le hacía al Breogán se nos hacía a nosotros; y ahora que nuestro Breogán necesitaba apoyo nadie iba a dejarle tirado.

Pero lo más bonito, lo más emocionante, lo más intenso, lo que 26 años después aún hace que se me salten las lágrimas al recordarlo ocurrió el miércoles, 4 días después del partido. Se convocó una manifestación de apoyo al Breogán, una manifestación que partió del centro de la ciudad y se dirigió al Pabellón de Deportes, donde en ese momento entrenaba el Breogán, para manifestar nuestro apoyo al equipo. A la manifestación acudieron…yo me atrevería a decir que unas 2000 personas, y en silencio bajamos por la calle Santiago hasta el pabellón, y allí nos colocamos en las gradas gritando “¡Breogán! ¡Breogán!, como hacíamos y hacemos cada vez que nuestro equipo está en dificultades.

Lo que ocurrió después es muy difícil explicarlo con palabras:

No es necesario decir que era lo que todos deseábamos porque eso es evidente, únicamente desearíamos que se hubiese hecho 4 días antes en el partido oficial, pero en aquel momento también nos valía que fuese ese miércoles en el entrenamiento, aunque ya no podíamos conseguir la victoria oficial que en justicia nos pertenecía. Todos, absolutamente todos gritamos al unísono durante un par de minutos: “¡No pasa nada! ¡no pasa nada!”, Nino Morales, el jugador al que habían hecho la falta, entendió a lo que nos referíamos, y cogiendo un balón se dirigió a la línea de tiros libres desde la cual tendría que haber lanzado los tiros libres aquel domingo, los gritos de “¡No pasa nada!” arreciaron hasta volverse ensordecedores. Nino se puso en la línea, miró al aro, botó el balón…y no se atrevió a lanzar los tiros libres. Hoy en día creo que hizo bien, ya que sin duda el Comité de Competición lo tomaría como una provocación y nos meterían una sanción aún mayor. Aquel día todos regresamos a casa con la seguridad de haber vivido algo histórico.

Al fin de semana siguiente se reanudó la competición, y fue cuando empezamos a conocer más en profundidad la repercusión que había tenido lo ocurrido durante aquella semana, supimos por ejemplo que muchos árbitros se negaban a pitar en Lugo (en aquella época en Lugo había un equipo de baloncesto femenino en Primera División: el Xuncas, que había ascendido a 1ª división ese año y quedó subcampeón de liga. El entrenador era Víctor Varela), y otras cosas similares. Una cosa estaba clara y ya sabíamos que iba a ser así: para la Liga, el Colegio Nacional de árbitros y algún que otro periodista deportivo estábamos marcados, éramos poco menos que proscritos.

Quedaba una última esperanza para librarnos de jugar el playoff de descenso, y era derrotar al Forum en Valladolid, y allá fuimos más de una decena de autobuses, recorriendo los 357 kms que separaban el Pabellón Municipal del Polideportivo Pisuerga (recién inaugurado en aquella época) cuando aún no había autovías. Una marea azul y blanca llegó a Valladolid dispuesta a llevar en volandas al Breogán hacia esa posibilidad de librarse del playoff de descenso. Pero antes que nosotros ya habían llegado las noticias sobre el partido del Oximesa, ya que cuando llegamos al Polideportivo Pisuerga nos encontramos con que en su interior había policías antidisturbios, y además bastantes, que se colocaron en la zona donde nos pusimos nosotros sin quitarnos los ojos de encima, como si nosotros fuésemos peligrosos (incluso ibas al baño y te seguían con la mirada). Por cierto que nos pusieron en la parte más alta del Polideportivo, separados del resto del público, como si fuésemos sabe Dios que. El partido acabó con una derrota bastante abultada de nuestro Breogán, y los playoffs de descenso ya eran inevitables, pero no sé qué fue lo que más nos dolió: si la derrota tan abultada, el no poder ya librarnos del playoff de descenso o el saber que tendríamos que jugar todos los partidos del playoff fuera de Lugo. El caso fue que emprendimos el regreso a Lugo a las 9’30 de la noche más o menos, con la sensación de profunda tristeza que da la impotencia de saber que era injusto que tuviésemos que jugar los playoffs de descenso, todos coincidíamos en que la temporada que habíamos hecho no había sido buena, también coincidíamos en que el equipo presentaba algunas carencias debido a que había jugadores que no rindieron lo que se esperaba de ellos, pero una cosa era jugarse el descenso por los errores que se pudiesen haber cometido durante la temporada y otra muy distinta que te metiesen en el playoff de descenso por decreto, porque venía dictaminado de Madrid y uno no podía rechistar. Más o menos todos empezamos a hacer cábalas sobre quién sería nuestro rival en el playoff, qué equipo sería el más asequible, cómo teníamos que jugar esos playoffs para conseguir evitar el descenso…en resumen, todos buscábamos la manera de que el Breogán no jugara la temporada siguiente en 1ªB, que era como se llamaba en aquella época lo que hoy en día es la LEB.

Todos hacíamos pronósticos sobre ese playoff, todos más o menos imaginábamos cual podría ser la clave para poder superarlo, todos confiábamos en nuestro equipo, pero ninguno éramos capaces de imaginar el desarrollo que tuvo ese playoff.

(Continuará)

3ª parte: https://somosbreogan.wordpress.com/2013/05/26/el-dia-de-los-enamorados-3a-parte/

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Posted on 20 Maio 2013, in Retro. Bookmark the permalink. 3 Comentarios.

  1. Buf, seguimos ansiosos este serial 🙂

    Moitas grazas por compartir estes momentos.

  1. Pingback: El Día de los Enamorados (1ª parte) | Somos Breogán

  2. Pingback: El Día de los Enamorados (3ª parte) | Somos Breogán

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